Cenar a oscuras… Una experiencia única

La Asociación Española de Aniridia y el restaurante Dans le Noir muestran a diferentes especialistas médicos y oftalmológicos la realidad de miles de personas en España a través de una cena a ciegas.

 

Esta experiencia forma parte de las actividades de Sentidos Con Gusto, proyecto en colaboración con Visión España para promover la inclusión y autonomía de personas con baja visión y ceguera y dar a conocer las patologías mediante actividades y talleres relacionados con la cocina y la gastronomía.

Si a través de la visión se percibe hasta el 90% de la información que recibe nuestro cerebro, cuando este sentido no posee una capacidad funcional por alguna razón ¿cómo somos capaces de discernir y percibir nuestro entorno?

El estilo de vida que llevamos en la actualidad, rodeados como estamos de estímulos visuales, la velocidad, la nula atención que prestamos a esos otros cuatro sentidos de los que estamos dotados, nos hace ser menos capaces de lo que realmente somos.

Por este motivo nacen propuestas como el restaurante Dans le Noir, en el que se cena en una sala absolutamente a oscuras, aquí en Madrid o en cualquiera de los restaurantes repartidos por el mundo: París, Barcelona, Londres, San Petersburgo, Melbourne, El Cairo…

La Asociación Española de Aniridia ha querido invitar a varios comensales a probar esta experiencia única para que comprendan lo que es comer totalmente a ciegas. Entre los invitados estaban Juan Francisco Blázquez, coordinador Responsabilidad Social Corporativa del Hospital Clínico San Carlos, Laura Jiménez, enfermera en el Hospital de La Paz y Carolina y Marilyn García Sicilia, rostros visibles de la Sociedad Española de Oftalmología.

Además, acudieron también María Eugenia Fernández Gutiérrez, Alfonso Martínez Moguerza, tesorero de la Asociación Española de Aniridia, y Yolanda Asenjo, presidenta de la misma.

Cuando la visión falta, el olfato, el gusto, el tacto y el oído se convierten en sentidos más importantes por imperiosa necesidad. En un restaurante donde la sala carece de luz y la oscuridad es absoluta, los comensales llegan a sus mesas guiados por el jefe de sala Jordi Fabregat, ciego total, que les sirve, asesora y ayuda a descifrar, entre bromas, cuáles son los productos que se han utilizado en la elaboración de los platos que están degustando, así como en las bebidas que ingieren.

Los cubiertos se hacen innecesarios y el olfato y el gusto toman protagonismo en una situación en la que los ojos no pueden percibir la más mínima claridad. De repente los estímulos que percibe el cerebro tienen que llegar a cada uno de los comensales complementados por el resto de los sentidos.

 

Y puesto que los asistentes no están acostumbrados a prestar atención al resto de los sentidos es muy difícil que el cerebro acierte y deduzca cuáles son esos productos, los comentarios de las personas presentes sobre lo que se está comiendo influyen unos en otros y al final nada es lo que parece, nada es lo que creían haber comido o bebido ¡qué importante es la visión y toda la información que da en décimas de segundo!

“La experiencia es única porque te enseña a apreciar la vista si la tienes en perfecto estado”- comentaba Juan Francisco Blázquez, que afirmó estar impactado por lo vivido.

No es sólo una experiencia única para los comensales, también se trata de una propuesta valiente y ejemplarizante como empresa, pues en su plantilla emplean al 50% de personal con alguna discapacidad visual o auditiva, convirtiéndose en un modelo que invierte en valores.

Si se quiere entender qué supone realizar una actividad cotidiana a ciegas, todo el mundo debería acercarse a Dans le Noir. La Asociación Española de Aniridia quiso así transmitir lo que se puede aprender haciendo algo tan simple y a la vez complicado como cenar completamente a oscuras, prescindiendo de uno de los sentidos más importantes.

“No hay nada como calzarse los zapatos de otro, cuando éste tiene una carencia tan importante como la visual” afirmó Mª Eugenia “aunque sea sólo por un par de horas, te das cuenta de lo que tienes y lo poco que lo aprecias hasta que lo pierdes”.

Asistentes al restaurante Dans le Noir y trabajadores del restaurante. Plato del menú degustación en la oscuridad. Tosta de carne y cruasán salado

Publicado en Cocina, Ocio.

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